Apenas regresamos de la luna de miel, mi esposo cerró la puerta, sacó el cinturón y murmuró…-tete

Apenas regresamos de la luna de miel, mi esposo cerró la puerta, sacó el cinturón y murmuró: “Ahora sí vas a obedecer”; yo solo tomé mis nunchakus de la bolsa deportiva y lo miré en silencio, pero esa noche descubrí que su madre y otra mujer ya tenían un plan con mi sueldo.

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