Entré a mi casa esperando la sonrisa de mi esposa, pero hallé velas, silencio y un ataúd cerrado a medias…-tete

Entré a mi casa esperando la sonrisa de mi esposa, pero hallé velas, silencio y un ataúd cerrado a medias; mi madre susurró: “No sobrevivieron”. Yo solo miré la mano apretada de mi mujer, encontré una prueba escondida y entendí que mi bebé quizá no estaba tan muerto como querían hacerme creer.

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